Decorar una casa en la playa
Una casa en la playa es el sueño de todos, pero la realidad de sólo unos pocos. Bien sea por haber nacido allà o por haberla comprado como segunda residencia, la decoración que decidamos darle será fundamental para hacer de ella un lugar idÃlico junto al mar. A continuación te damos unas sencillas claves para que aciertes con la mejor elección.
Si hay un elemento que defina a estas viviendas es sin suda el sol; lo que significa fundamentalmente dos cosas: luz y calor. En torno a estos dos aspectos deberás diseñar tu casa, pues de lo contrario echarás a perder o incluso desecharás la principal ventaja con la que partes para decorar tu hogar.
SÃrvete del color
Durante el estÃo las altas temperaturas harán que quieras tener un refugio en el que resguardarte. Para lograrlo puedes servirte de los colores; blancos, verdes y azules serán tus mejores aliados a la hora de dar un soplo de aire fresco a las habitaciones. Huye de las gamas cálidas, pues la sensación de agobio será prácticamente insoportable
Los tonos frÃos rebajarán la temperatura del ambiente y proporcionarán una agradable calma, ideal para descansar tras una larga jornada al sol. Además, el azul también podrás emplearlo para restar luminosidad a una sala que la reciba en exceso. Ésta cualidad deberás aprovecharla, pues es un problema que puede presentarse a menudo.
El blanco potenciará el efecto del sol, haciendo brillar tu casa de manera espectacular. Las clásicas fachadas ibicencas son buena prueba de ello. El verde, dependiendo de la variedad que escojas, podrá realizar una u otra función. Las versiones claras aumentarán la claridad, mientras que las oscuras la reducirán. Aprovéchate de esta versatilidad.
Materiales y tejidos
Los materiales ligeros deberán predominar, pues su aspecto liviano evitará atmósferas sobrecargadas e incómodas. Las fibras naturales como el ratán o las maderas frescas como la teca son perfectas para cualquier tipo de mueble, sin despreciar a los sintéticos, que resistirán mejor las inclemencias del tiempo si los empleamos en el exterior.
También es importante que los tejidos ayuden a que la casa respire. Es conveniente remplazar las fundas de almohadas y la ropa de cama con la llegada del verano si previamente estábamos usando unas de invierno. Colores alegres con diseños a rayas en los que prevalezca el blanco son una elección segura.
Utilizar visillos para las ventanas pueden ser un gran acierto, ya que permitirán que la luz llene la estancia, pero sin abrumarla. Las persianas supondrán siempre un tejido más sólido, lo que restringirá la claridad de la sala, aunque también podrán protegernos de miradas curiosas desde el exterior.
Simplicidad
La sencillez en la decoración es también fundamental. Si estamos ante una segunda vivienda esto será mucho más fácil de conseguir. Sin embargo, si hablamos de la residencia habitual, el asunto se complica, ya que son muchas más las necesidades a las que tendrá que dar cabida nuestro hogar. De todas formas la simplicidad de lÃneas y la mesura a la hora de adquirir complementos te ayudarán en esta misión. Evita en la medida de lo posible inundar tu casa con los consabidos recursos marineros: conchas, cuadros de los diferentes tipos de nudos, peces, barcos…
Si consigues conjuntar y armonizar estos aspectos el resultado final te sorprenderá. La luz fluirá libremente a través de materiales y estancias, aprovechándose de los colores, y sin obstáculos innecesarios que entorpezcan su paso. Convierte tu refugio en una vivienda deslumbrante, confortable y práctica. Si dispones de una casa cerca del mar, ya no tienes excusa para no hacer de ella el lugar perfecto.



